El jueves pasado reunimos a un grupo de clientes en una galería en Madrid. Solo personas que forman parte de la trayectoria de Pilatus.
Una sesión de magia para arrancar. Jamón ibérico durante toda la tarde. Una cata de vinos después. Y lo que vino con ella: conversaciones largas, temas que no tienen nada que ver con el trabajo y alguna que otra copa de más.
En Pilatus llevamos años trabajando con estas personas. Las conocemos de reuniones, de correos, de proyectos que han salido bien y de alguno que no. Pero hay cosas que solo pasan cuando te sientas con alguien sin un orden del día de por medio. Sin un objetivo concreto más allá de pasar una buena tarde. Nos gusta crear esos espacios porque creemos que las relaciones que duran se construyen también así, fuera del día a día.
Gracias a todos los que nos acompañasteis. Nos encantó teneros allí.
Ya estamos preparando el siguiente.



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